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SÍNTOMAS DEL GOLPE DE CALOR

Al inicio de esta patología, lo que el dueño nota es que el perro jadea mucho, con

respiración muy rápida, babeando en gran cantidad y muy acalorado (es decir, con todos los mecanismos de refrigeración en marcha). Las mucosas aparecen oscuras y congestionadas. Si le tomamos la temperatura, estará en torno a los 40-41 ºC. Demanda agua para beber y busca lugares frescos donde tumbarse, habitualmente con las patas estiradas y sobre el vientre que, al carecer de pelo, se enfría más rápidamente. Si disponen de agua, se suelen tumbar sobre ella.

En una fase más avanzada pueden aparecer vómitos y diarrea sanguinolenta, así como síntomas de shock, estados de estupor, coma e incluso la muerte.

Si se dispone de un termómetro, lo primero y más inmediato es tomar la temperatura al animal para saber el grado de hipertermia al que está sometido.

CÓMO REACCIONAR. Bajar la temperatura y rehidratarle será lo más importante. Debemos humedecerle con agua fría, situarlo en un lugar fresco, sombreado y con buena aireación. Permitiremos que beba agua (o mejor suero) a intervalos cortos. Si la temperatura es muy elevada, lo mejor es sumergir al animal en agua que no esté demasiado fría, dándole suaves masajes en la piel para incrementar la circulación sanguínea, la vasodilatación y a la vez la refrigeración. Si se puede, se debe controlar la temperatura cada 10 minutos hasta descenderla a los 38’5 ºC. Si la temperatura baja de los 38ºC, estaremos causando el problema contrario, una hipotermia.

La visita al veterinario es obligatoria para comprobar si el golpe de calor ha supuesto consecuencias irreversibles sobre órganos importantes, como el sistema nervioso central o los riñones. Que se le practique una analítica nunca está de más.

PREVENIR, MEJOR QUE CURAR.

Por supuesto, lo mejor es la prevención, es decir, nunca dejar el coche o el remolque al sol, aunque sea poco tiempo, que es donde con mayor frecuencia se produce este problema. Hay que recordar que el sol durante el día se desplaza, con lo que una agradable sombra en media hora puede convertirse en un sol de rigor. Los remolques pequeños y con poca aeración son también un problema.

He visto morir perros de un golpe de calor dentro de remolques mal diseñados estando en el interior de una nave durante una noche calurosa. También se debe controlar a los perros con demasiada afición en las horas más cálidas de verano, ya que un ejercicio excesivo a pleno sol puede llevar a la misma situación.

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